1. Historia y origen del plato
Las croquetas de jamón son uno de los aperitivos más emblemáticos de la gastronomía española. Su origen se sitúa en el siglo XIX, cuando la cocina europea comenzó a desarrollar técnicas para aprovechar las sobras de alimentos, especialmente carnes y embutidos. La croqueta nació como una preparación capaz de transformar ingredientes simples en un bocado delicado, crujiente por fuera y cremoso por dentro.
En España, las croquetas se convirtieron rápidamente en parte esencial de la cocina casera. Las familias utilizaban restos de jamón curado o cocido, mezclados con una bechamel espesa que permitía moldear pequeñas porciones antes de rebozarlas y freírlas. Con el tiempo, las croquetas de jamón pasaron de ser un plato de aprovechamiento a convertirse en auténticos protagonistas de bares, tabernas y restaurantes, donde cada cocinero desarrolla su propia versión.
Hoy en día, son consideradas un símbolo de tradición, confort y hospitalidad. No hay celebración familiar, mesa de tapeo o reunión informal donde las croquetas no sean bienvenidas. Su textura suave y su sabor profundo a jamón hacen que sigan siendo un plato irresistible para todas las generaciones.
2. Ingredientes completos (con cantidades reales)
(Para 22 a 28 croquetas, según tamaño)
Para la masa de croquetas
- 80 g de mantequilla
- 80 g de harina de trigo
- 1 litro de leche entera
- 200 g de jamón serrano picado muy fino
- 1 cebolla pequeña finamente picada (opcional)
- 1 cucharadita de nuez moscada
- Sal al gusto
- Pimienta blanca al gusto
Para el rebozado
- 2 huevos
- 150 g de pan rallado
- 100 g de harina de trigo
Para freír
- Aceite de oliva suave o aceite vegetal
3. Preparación paso a paso muy detallada
Paso 1: Preparar la base de la masa
- En una olla grande, derrite la mantequilla a fuego medio.
- Añade la cebolla picada y sofríe hasta que quede transparente.
- Incorpora la harina de trigo y cocina durante 1 minuto, removiendo constantemente hasta formar un roux espeso.
- Vierte la leche poco a poco, sin dejar de remover para evitar grumos.
- Cocina a fuego medio-bajo durante 10 minutos hasta obtener una bechamel muy espesa.
Paso 2: Añadir el jamón
- Agrega el jamón picado y mezcla muy bien.
- Añade la nuez moscada, la pimienta y rectifica la sal (con cuidado, porque el jamón ya aporta salinidad).
- Cocina 3 minutos más para integrar sabores.
Paso 3: Reposo de la masa
- Coloca la masa en una fuente amplia y cúbrela con papel film tocando directamente la superficie para evitar que se forme costra.
- Refrigera un mínimo de 4 horas, idealmente toda la noche.
Paso 4: Formar las croquetas
- Retira la masa del frigorífico.
- Con ayuda de una cuchara o tus manos, forma pequeñas porciones alargadas o redondas.
- Pásalas primero por harina, después por huevo batido y finalmente por pan rallado.
Paso 5: Freír
- Calienta abundante aceite a 175 °C.
- Fríe las croquetas en tandas pequeñas para mantener la temperatura estable.
- Cocina 2 o 3 minutos hasta que estén doradas.
- Escurre sobre papel absorbente.
Paso 6: Servir
- Sirve calientes, con su exterior crujiente y el interior cremoso.
- Se pueden acompañar con pan, ensalada o salsas suaves.
4. Resultados y presentación final
Las croquetas presentan un rebozado dorado y crujiente, con una textura interior sedosa y llena de sabor. El jamón aporta un toque salino y aromático perfectamente equilibrado con la suavidad de la bechamel. Su aspecto es apetitoso, uniforme y clásico, ideal para cualquier mesa de tapas, aperitivos o comidas familiares.
Al morderlas, la mezcla fundente y cálida contrasta de manera deliciosa con la capa exterior. Son un ejemplo perfecto de cómo una técnica sencilla puede convertir ingredientes cotidianos en un bocado sofisticado y memorable.
5. Sustituciones o variantes posibles
- Sin cebolla: la receta es igualmente tradicional.
- Con queso: añadir 50 g de queso manchego rallado.
- Con jamón cocido: sustituye jamón serrano por jamón de pavo o cerdo cocido.
- Sin gluten: usar harina de maíz para la masa y pan rallado sin gluten.
- Al horno: se pueden hornear a 200 °C durante 15 minutos con un chorrito de aceite.
6. Consejos de conservación y congelación
- Refrigeración: duran 48 horas ya fritas.
- Congelación: congelar antes de freír; duran 2 meses sin problemas.
- Para freír congeladas: hacerlo directamente sin descongelar.
- Evitar recalentar en microondas: ablanda el rebozado.
7. Tabla nutricional real por porción
(1 croqueta mediana)
| Concepto | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 92 kcal |
| Grasas | 4.8 g |
| Carbohidratos | 8.2 g |
| Proteínas | 3.9 g |
| Azúcares | 1.1 g |
| Sodio | 230 mg |
| Fibra | 0.4 g |
8. Preguntas frecuentes (FAQS)
¿Por qué se abren mis croquetas al freír?
La masa puede estar muy blanda o no suficientemente fría.
¿La harina debe cocinarse antes de añadir la leche?
Sí, para evitar sabor a crudo.
¿Puedo hacerlas muy grandes?
Sí, pero tardarán más en cocinarse y podrían romperse.
¿Es obligatorio usar pan rallado?
Es lo tradicional, pero puedes usar panko para más crujido.
9. Tips del chef
- La masa debe quedar espesa: es la clave del éxito.
- Usa jamón muy finamente picado para evitar trozos grandes que rompan la masa.
- Deja reposar la masa el tiempo necesario; no acelera el proceso.
- Freír a temperatura estable garantiza croquetas uniformes.
10. Reflexión final con tono cálido y emocional
Las croquetas de jamón son uno de esos platos que representan hogar, tradición y reuniones familiares. Prepararlas no solo es una receta, sino un ritual que invita a disfrutar del proceso: remover la bechamel con paciencia, formar cada croqueta con cariño y sentir el aroma que llena la cocina al freírlas. Son pequeños bocados que reúnen historia y afecto.
Servir croquetas es compartir un pedazo de la cocina de siempre, es recordar que los sabores clásicos permanecen porque evocan emociones que trascienden el tiempo. Cada croqueta es un gesto de calidez que convierte una comida común en una ocasión especial.
