Pechuga de pollo con salsa de crema

by Baggie
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1️⃣ Historia y origen del plato

La pechuga de pollo con salsa de crema es una receta que no pertenece a un solo país, sino a una forma de cocinar muy extendida en la tradición europea y latinoamericana: combinar carnes blancas con salsas lácteas suaves para aportar jugosidad y profundidad de sabor. En regiones como Francia, Italia y España, el uso de nata, crema o leche enriquecida con mantequilla ha sido durante siglos una técnica clásica para transformar carnes magras en platos delicados y elegantes.

El pollo, especialmente la pechuga, siempre ha sido valorado por su accesibilidad, su bajo contenido graso y su capacidad para adaptarse a múltiples preparaciones. Sin embargo, también es conocido por secarse fácilmente si no se cocina con cuidado. De ahí surge la necesidad de acompañarlo con una salsa que lo proteja, lo envuelva y lo eleve.

Esta receta nace de la cocina cotidiana, de esas comidas pensadas para agradar a todos, desde niños hasta adultos. No busca impresionar con técnicas complejas, sino ofrecer una experiencia reconfortante, cremosa y equilibrada. Es un plato que se repite generación tras generación porque funciona, porque llena y porque transmite sensación de hogar.


2️⃣ Ingredientes completos (con cantidades reales)

Para 2 porciones abundantes:

Para el pollo:

  • 2 pechugas de pollo medianas (aprox. 450–500 g en total)
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra (15 ml)
  • Sal fina al gusto
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • 1/2 cucharadita de ajo en polvo (opcional)

Para la salsa de crema:

  • 200 ml de nata para cocinar (mínimo 30 % de grasa)
  • 20 g de mantequilla
  • 1/2 cebolla pequeña (60 g), picada fina
  • 1 diente de ajo, picado muy fino
  • 50 ml de caldo de pollo
  • 30 g de queso rallado fino (parmesano o similar, opcional)
  • Sal al gusto
  • Pimienta al gusto
  • Nuez moscada al gusto (opcional)

La calidad de la nata y del caldo influirá directamente en la textura y el sabor final de la salsa.


3️⃣ Preparación paso a paso muy detallada

Comienza secando bien las pechugas de pollo con papel de cocina. Este paso es importante para que se doren correctamente y no se cuezan en su propio jugo. Sazónalas por ambos lados con sal, pimienta y, si lo deseas, ajo en polvo.

Calienta una sartén amplia a fuego medio-alto y añade el aceite de oliva. Cuando esté caliente, coloca las pechugas y dóralas durante 3 a 4 minutos por lado, hasta que estén bien selladas por fuera. No es necesario que se cocinen por completo en este punto. Retíralas de la sartén y resérvalas en un plato.

En la misma sartén, baja el fuego a medio y añade la mantequilla. Cuando se funda, incorpora la cebolla picada. Sofríe lentamente durante varios minutos, removiendo, hasta que esté transparente y ligeramente dulce. Añade el ajo picado y cocina unos segundos más, cuidando que no se queme.

Vierte el caldo de pollo y raspa el fondo de la sartén con una espátula para integrar todos los sabores que quedaron de la carne. Deja reducir durante uno o dos minutos.

Añade la nata para cocinar y mezcla suavemente. Cocina a fuego bajo durante varios minutos, sin hervir fuerte, hasta que la salsa comience a espesar ligeramente. Si decides usar queso rallado, incorpóralo ahora y remueve hasta que se funda por completo.

Prueba la salsa y ajusta de sal, pimienta y, si lo deseas, una pizca de nuez moscada.

Devuelve las pechugas de pollo a la sartén, colócalas dentro de la salsa y cocina a fuego bajo durante 8 a 10 minutos, girándolas una vez, hasta que estén completamente cocidas y jugosas. La salsa debe cubrirlas parcialmente y tener una textura cremosa y envolvente.

Apaga el fuego y deja reposar el conjunto un par de minutos antes de servir.


4️⃣ Resultados y presentación final

El resultado es un plato delicado, cremoso y muy apetecible. La pechuga de pollo queda tierna y jugosa, protegida por una salsa suave que realza su sabor sin ocultarlo. La crema aporta cuerpo y una sensación reconfortante que invita a comer despacio.

Sirve las pechugas enteras o cortadas en medallones, napadas con abundante salsa. Puedes acompañarlas con verduras al vapor, arroz, puré de coliflor o simplemente disfrutarlas solas. La presentación es limpia y elegante, perfecta tanto para una comida diaria como para una ocasión especial sin complicaciones.


5️⃣ Sustituciones o variantes posibles

  • Sustituir la nata por crema vegetal o crema de coco (cambiará el sabor).
  • Añadir champiñones laminados a la salsa.
  • Incorporar espinacas frescas al final de la cocción.
  • Usar muslos de pollo deshuesados en lugar de pechuga.
  • Aromatizar la salsa con tomillo, romero o mostaza suave.

6️⃣ Consejos de conservación y congelación

  • En refrigeración, el plato se conserva hasta 3 días en recipiente hermético.
  • Puede congelarse, aunque la salsa puede perder algo de textura al descongelar.
  • Para recalentar, hacerlo a fuego bajo, añadiendo un poco de nata o caldo si es necesario.
  • Evitar el microondas para mantener la cremosidad.

7️⃣ Tabla nutricional real por porción

Valores aproximados por porción:

  • Calorías: 480 kcal
  • Proteínas: 38 g
  • Grasas totales: 34 g
  • Grasas saturadas: 18 g
  • Carbohidratos totales: 5 g
  • Fibra: 0 g
  • Azúcares: 2 g

Apto para dieta baja en carbohidratos y keto moderado.


8️⃣ Preguntas frecuentes (FAQs)

¿La pechuga queda seca?
No, siempre que se termine de cocinar dentro de la salsa y no se sobrecocine.

¿Puedo usar leche en lugar de nata?
Sí, pero la salsa será más ligera y menos cremosa.

¿Se puede preparar con antelación?
Sí, incluso gana sabor al reposar.

¿Es apta para niños?
Sí, es suave y muy fácil de comer.


9️⃣ Tips del chef

No tengas prisa. Cocina el pollo con cuidado y termina siempre en la salsa. No dejes hervir la nata con fuerza. Prueba y ajusta antes de servir. Este plato no busca ser llamativo; busca ser reconfortante, y ahí está su mayor virtud.

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