1️⃣ Historia y origen del plato
La tortilla es una de las preparaciones más antiguas y universales de la cocina. El huevo, como ingrediente base, ha acompañado al ser humano durante siglos por su valor nutricional, su facilidad de acceso y su enorme versatilidad. En distintas culturas, desde Europa hasta América Latina, la tortilla ha sido una solución rápida y honesta para alimentar a la familia con pocos ingredientes y mucho ingenio.
La incorporación del queso responde al deseo natural de enriquecer el plato, aportando grasa, sabor y una textura cremosa que convierte algo simple en algo especial. Las espinacas, por su parte, comenzaron a usarse de forma más habitual con el auge de la cocina saludable y la necesidad de integrar verduras de hoja verde en la alimentación diaria.
La tortilla de queso y espinacas es el resultado de esa evolución: una receta humilde que se adapta a los tiempos modernos, ideal para quienes buscan comer mejor sin complicaciones. Es un plato que suele aparecer en desayunos tranquilos, cenas ligeras o comidas improvisadas, y que transmite una sensación de hogar difícil de igualar.
2️⃣ Ingredientes completos (con cantidades reales)
Para 1 tortilla grande o 2 porciones:
- 4 huevos grandes (aprox. 240 g sin cáscara)
- 80 g de queso rallado (puede ser mozzarella, gouda, emmental o mezcla)
- 100 g de espinacas frescas
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra (15 ml)
- Sal fina al gusto
- Pimienta negra recién molida al gusto
- 1 cucharada de leche o nata (opcional, para mayor cremosidad)
- 10 g de mantequilla (opcional, para la sartén)
La elección del queso influirá mucho en el resultado final, tanto en sabor como en textura.
3️⃣ Preparación paso a paso muy detallada
Comienza lavando cuidadosamente las espinacas bajo agua fría para eliminar cualquier resto de tierra. Escúrrelas bien y sécalas ligeramente con papel de cocina. Si las hojas son muy grandes, córtalas groseramente con las manos o un cuchillo.
Casca los huevos en un bol amplio. Añade una pizca de sal y pimienta. Si decides usar leche o nata, incorpórala en este momento. Bate los huevos suavemente con un tenedor o varillas manuales hasta que la mezcla esté homogénea, sin introducir demasiado aire.
Calienta una sartén antiadherente a fuego medio. Añade el aceite de oliva y, si lo deseas, un poco de mantequilla para aportar sabor. Cuando la grasa esté caliente, incorpora las espinacas. Saltéalas durante uno o dos minutos, solo hasta que reduzcan su volumen y se vuelvan tiernas. Retira del fuego y distribúyelas de manera uniforme en la sartén.
Vierte los huevos batidos sobre las espinacas. Baja ligeramente el fuego y deja que comiencen a cuajar sin remover. A los pocos segundos, espolvorea el queso rallado por toda la superficie.
Cocina a fuego bajo durante varios minutos, permitiendo que la base se cuaje lentamente y el queso se funda. Cuando los bordes estén firmes pero el centro aún ligeramente jugoso, puedes optar por dos métodos: darle la vuelta con cuidado usando un plato, o terminar la cocción tapando la sartén para que el calor termine de cuajar la parte superior sin resecarla.
Una vez alcanzado el punto deseado, retira la tortilla del fuego y déjala reposar un minuto antes de servir.
4️⃣ Resultados y presentación final
El resultado es una tortilla jugosa, aromática y muy apetecible. El interior queda tierno, con el queso fundido integrándose con los huevos y las espinacas aportando frescura y equilibrio. Por fuera, una ligera capa dorada añade contraste y carácter.
Sirve la tortilla entera o cortada en porciones triangulares. Puede presentarse sola, acompañada de una ensalada fresca o incluso como relleno de un bocadillo bajo en carbohidratos. Es un plato visualmente sencillo, pero lleno de calidez y sabor.
5️⃣ Sustituciones o variantes posibles
- Sustituir las espinacas por acelgas, kale o champiñones.
- Usar queso de cabra o queso azul para un sabor más intenso.
- Añadir cebolla pochada o ajo salteado.
- Incorporar jamón, tocino o salmón ahumado.
- Prepararla solo con claras de huevo si se busca reducir grasas.
6️⃣ Consejos de conservación y congelación
- La tortilla se conserva bien en refrigeración hasta 2 días en un recipiente hermético.
- Puede comerse fría o recalentarse suavemente en sartén.
- Se puede congelar en porciones, bien envuelta, hasta 1 mes.
- Para descongelar, hacerlo en refrigeración y recalentar a fuego bajo.
7️⃣ Tabla nutricional real por porción
Valores aproximados por porción (media tortilla):
- Calorías: 350 kcal
- Proteínas: 22 g
- Grasas totales: 28 g
- Grasas saturadas: 11 g
- Carbohidratos totales: 4 g
- Fibra: 1 g
- Azúcares: 1 g
Apta para dieta keto y baja en carbohidratos.
8️⃣ Preguntas frecuentes (FAQs)
¿Puedo usar espinacas congeladas?
Sí, pero deben descongelarse y escurrirse muy bien antes de usar.
¿La tortilla debe quedar jugosa o seca?
Depende del gusto personal, pero ligeramente jugosa suele ser más sabrosa.
¿Puedo hacerla al horno?
Sí, en un recipiente apto para horno a temperatura media hasta que cuaje.
¿Es adecuada para la cena?
Sí, es ligera, saciante y fácil de digerir.
9️⃣ Tips del chef
No cocines la tortilla con prisa. El fuego bajo es tu mejor aliado. No sobrecargues de queso; debe acompañar, no dominar. Usa una buena sartén antiadherente y deja reposar la tortilla antes de cortarla. La paciencia marca la diferencia entre una tortilla correcta y una memorable.
