Buñuelos de Calabacín

by Shinee
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Porciones / número de personas: 4
Tiempo de Preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 15 minutos
Categoría: Verduras y legumbres

Ingredientes para preparar Buñuelos de Calabacín

500 g de calabacín rallado (aprox. 2 unidades medianas)
120 g de harina de trigo (aprox. 3/4 taza)
2 huevos (2 unidades)
60 g de cebolla muy picada (aprox. 1/4 taza)
1 diente de ajo picado (1 unidad)
30 g de queso parmesano rallado, opcional (aprox. 3 cucharadas)
10 g de perejil fresco picado (aprox. 2 cucharadas)
6 g de levadura química/polvo de hornear (aprox. 1 1/2 cucharaditas)
5 g de sal (1 cucharadita)
2 g de pimienta negra molida (1/2 cucharadita)
1 g de comino o pimentón dulce, opcional (1/4 cucharadita)
30 ml de leche o agua (2 cucharadas)
300 ml de aceite suave para freír (aprox. 1 1/4 tazas)

Cómo preparar Buñuelos de Calabacín

Crujientes por fuera, tiernos por dentro y llenos de sabor: estos buñuelos de calabacín son la manera perfecta de convertir un ingrediente humilde en un bocado irresistible. Ideales como aperitivo, cena ligera o acompañamiento, se preparan con pocos ingredientes y en un momento. La clave está en escurrir bien el calabacín y lograr una masa equilibrada que no absorba aceite. Acompáñalos con un toque de yogur, alioli o tu salsa favorita y triunfa en cualquier mesa.

1. Lava y ralla el calabacín con rallador grueso. Mézclalo con 1/2 cucharadita de sal de la cantidad total y déjalo reposar 10 minutos en un colador. Este paso ayuda a eliminar el exceso de agua para buñuelos más crujientes.

2. Exprime el calabacín entre las manos o con un paño limpio hasta sacar la mayor cantidad de líquido posible. Cuanto más seco, menos aceite absorberán.

Pimiento Relleno de CuscúsEnsalada de Legumbres

3. En un bol grande, mezcla la harina, la levadura química, la pimienta, el comino o pimentón (si usas) y la sal restante. Integrar los secos evita grumos.

4. Añade los huevos y la leche o agua. Bate hasta obtener una masa espesa pero fluida. Si queda demasiado densa, agrega 1–2 cucharadas más de líquido; si queda suelta, incorpora 1–2 cucharadas de harina.

5. Incorpora el calabacín bien escurrido, la cebolla, el ajo, el perejil y el parmesano si lo usas. Mezcla con espátula hasta repartir uniformemente. Deja reposar 5 minutos para que la harina se hidrate.

6. Calienta el aceite a 170–175 °C en una sartén amplia (si no tienes termómetro, introduce una gota de masa: debe burbujear y subir sin quemarse). No llenes en exceso la sartén para mantener la temperatura estable.

7. Con dos cucharas, forma quenelles o pequeñas porciones y fríe 2–3 minutos por lado, hasta dorado uniforme. Evita moverlos al principio para que no se abran.

8. Retira sobre papel absorbente. Sala muy ligeramente al salir del aceite para potenciar el crujiente.

9. Sirve calientes con yogur con hierbas, alioli o limón. Para mantenerlos crujientes, colócalos en rejilla en el horno a 120 °C mientras fríes el resto.

10. Alternativa más ligera: hornéalos a 200 °C, 12–15 minutos por lado sobre bandeja engrasada; o en freidora de aire a 190 °C, 10–12 minutos, girando a mitad, pincelados con un poco de aceite.

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